1.7.08

hablar

El lenguaje es una suposición inédita,
depende de mis ojos lo contenido
por el tiempo y
en lo ocurrido no hay distancia.
Para decir paso digo puerta
al mismo tiempo que el clima
no es buena razón para
sustituir palabras,
tiro cartas trucadas,
digo vegetación para decir
estoy.
Es inútil todo intento de palabra,
incendio raro,
memoria,
de qué hablar sino.

8.5.08

Gould, Variation 15, Canone Alla Quinta




Si no fuera escritor sería asesino en serie. Si usted no conoce una buena grabación de Glenn Gould no se sienta mal, ahora estamos vivos porque yo escribo y usted lee, y eso me hace pensar en el tiempo verbal que nace en el acto de lo escrito, usted y yo siempre vamos a estar vivos en este ahora, como Gould, una grabación soy al menos. El piano es un animal negro, parece bravo pero siempre tiene la cabeza baja, a lo sumo el lomo de la noche lo hace parecerse erizado. Cuando vibran las cuerdas graves, ¡oh dioses de las cavernas!, sólo el pirómano sobrevive, y lo que hemos sido, arrasado. Cuando vibran las cuerdas agudas, la máquina funciona como una cajita de música que desenvaina a un pequeño que ha de fugarse sin respuesta. Eso. Entonces el eco de mi voz, sorteando la arquitectura, opaca, sigue el recuerdo izquierdo porque la mano izquierda en contracanto, avisa que tu gesto no se ha perdido. La primera vez que nos vimos sólo yo tuve conciencia de nosotros, y en la anacronía, tengo el derecho y la libertad de decir nosotros, aunque la brisa de un día desmienta todo lo escrito.

11.4.08

A Ordem Natural das Coisas


Una hoja de aire, diría en su locura, del amor que nunca fue pero el perfil como una piedra que dice que la verdad existe suenen guitarras al viento, no Cars Go, no trains go, hacia dónde, no hay sitio para el encuentro, la madrugada es un trillo para escribir la despedida, un ciclo hidrológico que hemos bautizado amor a saber, hay la puntuación sin amor pero puntuación, gramática, pulso, lectura compartida de lo que indefectiblemente será mi secuencia de palabras repetidas, olvido, tomar la carretera, las veo como si fueran almendros, a dónde fueron los almendros, se secaron los almendros, emigraron los pericos, ahora entiendes la metáfora de los pericos, del río, de Soledad, del torero, del cuervo, de Mahler, de un éste que olvida su lengua materna y recuerda otra lengua, esta noche vi a alguien con cierto nombre oculto, un nombre fermentado pero joven, dijo deconstruir, la palabra es necesaria como un embalse que está falseado, ya sabes la hora que es ahora, no hablar nunca más, la mortaja en vida, las flores en las fauces del camino...vamos Platero, ha llegado la hora.

31.3.08

A Ordem Natural das Coisas

Zarpa un barco. Al azar escojo un barco que no veo. Talvez estás sentada en algún puerto ahora mismo o hace algunos años. Pensarás en el material del que están hechos los barcos, que son luceros abandonados cuando la tarde se nos abre como un ojo grande. Sí veo el simulacro de una embarcación, la idea primitiva de una hoja seca flotando fluyendo naufragando y la imagen de un objeto que cruza el atlántico se unifica o se desdobla y todos los barcos de pronto son uno.

25.3.08

Fotografei voce

Ir
reflejo,
irse del verbo reflejo,
no antes y sin antes,
ahora,
ver hacia dentro es ver el Pacífico,
y verte que abandonas el Pacífico
puros pasos de arena
que no una mujer
a la que el agua le ha robado el habla.
Ver el Pacífico es ver hacia dentro,
toda metáfora es ajena.

25.2.08

idea

Carecen de la palabra barrio
mis ideas,
sólo de la palabra,
sino que lo diga el agua que escucho,
el concreto,
la sirena,
el motor a diesel,
la posibilidad de la cópula ajena,
de los espejos,
me veo 15 veces al espejo,
ese hombre supuesto que lee tal vez un periódico de 1978,
perros a cadena perpetua condenados,
la palabra permutación,
no un astro, todos.

19.2.08

maniobras

Seguramente para cuando seas esto, tentados los dos a la maniobra ficticia del pasado o del futuro, podremos haber dicho entre dientes y al calor del sueño, que ya es sábado o cualquier día, que ya has despertado de un sueño donde las calles pudiendo ser rojas se niegan, y así lo mismo con algunos símbolos evidentes del sueño -que te ofrecían un vino en una taberna amparada en el regazo de alguna cordillera europea en la post guerra- y todo fotografiado en un azul terco, el monocroma de una imagen aplana irremediablemente la perspectiva temporal –yo me entiendo- y entonces has despertado en esta noche que aun no despierta, y caminaste por un piso de madera que supongo existe contenido en la absurda completitud de lo real, abriste los ojos en el siguiente paso antes de la mesa, del líquido que primero pone las cosas en claro para saber que la mañana según sea el caso no es siempre una noticia buena, la granja despierta y sabrás qué sigue en el itinerario, qué sigue? No hay nada para buscar, seguramente de eso se trata la espera, es la misma sensación que hay en el momento de decir el reloj se varó, una desolación parecida a la ocurrida en las cuerdas cantantes de Bob Dylan y la desolación de conocerlo a los 30 años, aunque nada se busca, la desolación es la respuesta, la edad es Dylan los poetas el alcohol de una noche que también es el resumen, decir para nadie es la desolación, lavarse la boca del día y de la tarde y de la noche, lavársela de todas las palabras posibles.

19.1.08

son las gaviotas, amor.


Cuando alguien muere, digo puerta muerte, mesa muerte, luciérnaga muerte, quien muerte, maría muerte porque el viernes muerte, especia muerte, amigos muerte, fe muerte, fa muerte, ferlinghetti que no conozco muerte, abres la página cualquiera muerte, I was there muerte, los carpinteros y el pintor muerte, lo fundado a la vez que tu oído muerte, encontros e despedidas muerte, going to california muerte, árbol rojo pablo dicho de otro modo muerte, pecho muerte, ángel muerte con las gaviotas muerte, mallorca y la piedra árida de lo desconocido muerte, she loved to look at flowers muerte, aquellas manos muerte, gelman firma un libro y alguien es en un hospital muerte, y la crianza y para qué la crianza si alguien se llama maría muerte y sus hijos se llaman muerte antes de lo nacido.


  • Foto de Pablo
  • 5.1.08

    poema 03/01/08

    Inevitable yo
    y el color de las tintas,
    inevitable como los trazos de un río,
    como usar la palabra río de nuevo,
    inevitable el azar en el significado de la liebre,
    inevitable yo,
    es decir,
    dejar que cuanto animal se antoje,
    se escriba,
    o los ruidos necios de una noche,
    inevitable es haber recorrido el anaquel,
    saber entonces una etnia y otra
    etnia, los pasos
    que dicen la casa está en sombras,
    inevitable yo,
    el vuelo del cardumen, la migración
    de una especie,
    un tronco podrido en ese lugar
    que recuerdo,
    inevitable memorizar
    el sabor de una ostra, antes,
    allá en París,
    y el sabor de un París ahora
    acá, los periódicos
    se apilan,
    inevitable el pulso,
    hay vida en otro cuarto
    y en Marte,
    inevitable la ceniza
    y sembrar en la ceniza,
    inevitable la risa de esa niña
    que deja de ser niña,
    mientras fumando espero y en su risa te veo,
    inevitable es escoger,
    si la marea baja o el verso alto, al
    cabo seguramente es lo mismo.

    27.11.07

    María Rita, Menina da Lua

    Cuando se llega a la canción se abren los ojos, se supone una fecha y un compás y se le da la facultad de los recuerdos, para bien y para mal, se advierte una arquitectura cuando se llega a la canción, esta sensación rara de que algo puede volar a la vez que decirnos la casa está sola. Cuando se llega alguna vez, pensar es un acorde, el recorrido de una piel conocida, pero siempre otra que nosotros. Llegar es irse uno, es el golpe de un martillo en una cuerda gruesa en una larga cuerda, es lo que vibra, acaso la madera y el metal, y yo, seguramente, que te escucho. En la omisión del presente, escucharte es llegar a la canción por otros medios, como imaginar alguna vez que caminamos al margen, pero caminar era quieto, era suponerte a mis espaldas, mientras la luz cae sobre unos hombros que apenas reconozco como míos, y el raro espectáculo del metal y la madera y yo, se enciende.

    Llegar a la canción supone abrir un verbo,
    se espera un cursi abril y de pronto somos en una prosa alucinando,
    las palabras quieren llegar a ser lo que no son,
    pero son lo único que me queda,
    y nadie se salva de existir.
    Llegar a la canción, talvez será también,
    reconocer el oficio de la llave, para bien y para mal,
    y así la luz menguando, coincide,
    entre tantas respiraciones, es la tuya,
    en aquella mesa, al margen,
    y llegar a la canción es terminar abrazado a un tronco anciano de un bosque,
    uno que podría estar ahora mismo tan llovido y verde,
    porque desde pequeño lo he cuidado,
    ya vemos que llegar con un buen equipaje es necesario,
    el equipaje de símbolos,
    las notas de una música quieren llegar a ser lo que no son,
    son lo único que me queda,
    un bar nocturno,
    un olor de que personas han ocurrido,
    y antes de poner los dedos en las últimas palabras,
    sorteando el azar la disonancia,
    las cosas oscuramente adquieren nombre.